¿Hasta cuando pensás sentirte así?
Todas las noches son lo mismo.
Te lavas los dientes, te acostás, te tapás, das ese suspiro que son un rejunte de palabras que no te animaste a decir en el día, convertidas en aire.
¿Que diría ese suspiro si pudiera hablar? de seguro perderías muchas cosas que querés.
No hay que arriesgarse a hablar de más, ya perdiste mucho y no querés más problemas.
Pero ¿sabes qué? Acá sigo yo, leyéndote, escuchándote, mirándote con los ojos clavados en tus gestos. En cuanto tu boca tiemble y tu mirada se pierda, voy a saber que es momento de frenarte, darte un beso y recordarte que todo está bien.
¡QUE CAGÓN QUE FUI! ¿Ves que no era difícil? no era difícil darte un beso y decirte que todo iba a estar bien, que vos ibas a estar bien. Ahora ya no estás más, mis días son sin luna y las noches ya no saludan.
Me lavo los dientes, me acuesto, me tapo, te pienso y doy ese suspiro que son un rejunte de palabras que no te dije.
Perdón.