Aquella noche fría de Agosto, Belén Segovia (o Belu, como le decían sus amigas y sus papás) se quedó a dormir en lo de su amiga Martina. Los padres de Belén eran amigos íntimos de los papás de su compañerita, por eso Viviana, la madre de Martina, no tuvo ningún problema con que Belén se quedara una semana en la casa. —Gracias por dejar que se quede, no sabes lo mal que estuvo durmiendo estos días.—Dijo Gabriela, mamá de Belén y amiga desde los 15 años de Viviana. Gabriela había estado durante toda la separación dolorosa de su amiga, desde los primeros golpes, las primeras denuncias, podría definirse que su amistad era un ida y vuelta de favores pero sin reproches.—Vos sabes que ella puede venir cuando quiera, pero, ¿no crees que es hora de llevarla a un especialista? las pesadillas son demasiado recurrentes en ella, quizás no es solo una mala semana, puede haber algo más.— Dijo Viviana mientras prendía la hornalla para luego apoyar la pava de aluminio plateado, que tenía una abolladura producto de un golpe que había sido provocado al revoleársela a su ex marido en una de esas incontables peleas nocturnas. Gabriela encendió un cigarrillo, con una mano lo sostenía y con la otra movía los dedos del índice al meñique nerviosamente sobre la mesa, ida y vuelta, como si al apoyar la yema en la misma, ésta le quemara y los tuviese que sacar rápido. —Ayer fue el peor día, ¿sabes? tuve mucho miedo. La acosté con su pijama de barcos y la encontré en una esquina del cuarto diciendo "Me voy a morir, mamá, me voy a morir, mamá." Casi pensé en buscar ayuda y exorcizarla.— Dijo e hizo una mueca de sonrisa, que no expresaba humor alguno sino más bien cansancio. La noche no tardó en llegar, Viviana despidió a su amiga con un "Todo va a estar bien." Gabriela dirigió un saludo a las dos chicas que jugaban concentradas con muñecas Barbie y Max Steels indistintivamente. —No dudes en llamarme si algo vuelve a pasar, ella quiso venir acá porque acá dice sentirse segura. Pero yo no quiero que ella sea un peso para vos, si se llegara salir de control vos...— Pero su amiga no la dejo terminar, le hizo un gesto de que se calle y de nuevo le repitió "Todo va a estar bien." Gabriela asintió con la cabeza y cruzó la calle para subirse al auto. Eran las 3:11AM cuando Belén pudo sentir que una leve brisa le recorría la pierna, movió su pie derecho intentando acomodar las sábanas de tal manera que pudiese quedar tapada. Mantenía cerrados los ojos, tenía tanto cansancio por haber jugado que no quería acomodar la cama con sus manos, además eso iba a provocar que se "despabilara" y no se podría dormir, siempre le pasaba. Estaba acostada en la parte de arriba de la cama marinera, le ganó la pulseada a Martina así que eso le correspondía, dormir en la cama más alta. Sintió que las sábanas se empezaban a caer, tenía los ojos cerrados y así los mantuvo, agarró la misma por un lado pero sentía que tiraban del otro. "No otra vez, por favor Dios, no otra vez" pensó para sus adentros mientras fingía estar dormida. La sábana cada vez caía con más fuerza de un lado, como si alguien estuviese tirándo. Apretó los ojos con fuerza, como cuando le daban alguna vacuna, contó hasta tres mentalmente y dio un violento tirón a la sábana para que se acomodara. ¡Zzzzzuuuck! la tela se deslizó haciéndo un ruido que a Belén le recordó a su madre caminando en pantuflas y arrastrándo los pies, cosa que le molestaba. Una risa ahogada se escuchó, casi como tapándose la boca. Belén empezó a temblar, sabía que toda la pesadilla estaba por ocurrir nuevamente.De diario Clarín (29 Septiembre del 2014) "2 meses sin saber que pasó con Belén y Martina" Pág 25
"... Viviana y Gabriela, madres de Martina y Belén respectivamente, relatan por 5ta vez consecutiva lo que ocurrió esa noche. Viviana sigue sosteniendo la idea de que un espectro o demonio arruinó a las menores, cuenta con angustia que la gente la acusa de ser la causante de que su hija y la amiga de su hija, hoy se encuentren en coma. Gabriela por su parte, defiende a su compañera.
Es uno de los primeros casos en Buenos Aires donde dos chicas pierden todo tipo de voluntad en su cuerpo de la noche a la mañana, sin antecedentes o problemas médicos, los especialistas siguen desconcertados, no hubo evolución alguna..."
Se escuchó un gritó agudo, casi como si una mesa de fierro fuese arrastrada. Viviana entró a toda prisa al cuarto de su hija, lo que vió la dejó con los ojos desorbitados. En una esquina se encontraba Belén, en posición fetal, con la mirada fija en la puerta, su mandibula estaba torcida, casi quebrada, estaba a unos 5 centímetros de que sus dientes inferiores pudieran morder su oreja, su cara estaba completamente desfigurada. Solo repetía: —"Me voy a morir, mamá, me voy a morir, mamá."— Un eco se escuchó, era su hija, repitiendo lo mismo, con las mismas facciones horribles y deformadas que Belén tristemente tenía. Sus lamentos se cruzaban y parecían un loop infernal —"Me voy a morir, mamá, memorimamá voamorir voy amamá morme voyir, mamá."— Sus voces se pisaban, y no pararon de repetirlo. Belén se vio sentada repitiendo esa frase, mientras se alejaba, se veía desde arriba como un extraño sueño en la que era la protagonista, pero no era ella. Sabía que ellos se la llevaban para siempre. Gritaba con todas sus fuerzas "ESA NO SOY YO, AYUDA, POR FAVOR, ¡ESO NO SOY YO!" Pero ya era demasiado tarde, ella y Martina ya no eran dueñas de sus cuerpos, sus cuerpos ahora no tenían alma y solo eran unas muñecas de carne repitiendo una y otra vez lo mismo "Me voy a morir, mamá."