También hago música

martes, 6 de mayo de 2014

Knock Knock

La casa nueva de María de 9 años de edad, era todo lo que ella soñó. Era de 2 pisos como las casas de las Barbies que su papá le había regalado, tenía un patio para jugar, un árbol gigante al cual ya había estado mirando para trepar en cuanto sus papás no la viesen, y estaba a 4 cuadras de la plaza.
   La mudanza se hizo larga, pero María cargó con responsabilidad sus cajas hasta su -por el momento-cuarto blanco sin ningún tipo de posters, flores o dibujos de sus amigas, que quedaba subiendo las escaleras al lado del de sus papás.
Esa misma noche cayó rendida en la cama, no tuvo ni la idea de preguntar cuando tendrían internet o televisión por cable, estaba tan agotada que solo decidió acostarse por su cuenta, cosa rara ya que las energías de María superan la paciencia de sus padres en reiteradas ocasiones.
  Eran las 3:11am cuando un ruido la despertó, la luz de la luna entraba por su ventana (todavía sin acortinar) que se encontraba del lado derecho de la cama. La iluminación le transmitía un poco de tranquilidad, las paredes blancas no hacían más que reflejar más la luz y solo la esquina donde estaba el placard se veía con más oscuro que el resto, María volvió a cerrar los ojos, suspiró y aflojó su cuerpo como si estuviese tranquila sabiendo que la luna seguía en el cielo.
*KNOCK KNOCK!* se escuchó. Fueron unos golpes en seco en su ventana, como hechos a propósito, o si fueron unas ramas fueron muy precisas.
  María quedó helada, como ese miedo cuando gritan fuerte tu nombre, dirigió la mirada a su puerta, totalmente asustada, temía que si se diera vuelta hubiese una cara en la ventana como suele pasar en las películas de terror. Intentando sofocar el miedo fingía que dormía, quizás porque en su inocencia pensaba que aquel "asesino" o lo que su imaginación hubiese creado, desapareciera al ver que no la podía despertar.

*¡KNOCK... KNOCK............. KNOCK!* El ruido rebotó por la habitación provocando un eco, había alguien golpeando la ventana del 2do piso de la casa, y María entendió que ya no había imaginación que pudiese empeorar su realidad, fue así que tomó coraje, agarró despacio su frasada pero la apretó con fuerza, la sacudió con ira hacia atrás y salió corriendo hacia el cuarto de sus padres.
-PAPÁ, MAMÁAAAA gritaba aterrada entre llantos y gritos apagados del miedo. Abrió la puerta del cuarto de sus papás pero, no había nadie. Solo podía escuchar cada vez más fuerte ese golpe contra la ventana de su cuarto, estaba tan asustada que no sentía el cuerpo, sabía que caminaba pero no entendía como, ni hacia donde iba.

-María, María estoy acá! se escuchó una voz femenina algo temblorosa, María sabía que era su mamá.
-María vení pendeja de mierda, ayudame con esto!
María temblaba del miedo, le ardían los ojos por llorar tanto, la confusión, la angustia, la ira y la impotencia la tenían paralizada.
-MARÍA LA PUTA QUE TE PARIÓ VENÍ PARA ACÁ! exclamó con ira la madre, a lo que María entre gritos disfónicos y nudos en la garganta salió corriendo a su cuarto, entró y la duda pudo más. Miró por la ventana, sus pupilas se dilataron, dejó de llorar, su respiración se calmó pero no de tranquilidad, sino de desgaste, cansancio.
Su madre estaba sentada sobre una de las ramas del árbol que daba a la ventana del cuarto, con el pelo suelto, el labial corrido, tenía solo puesta una remera larga. La mamá de María hamacaba el cuerpo colgado del cuello, ya sin vida de su esposo, el padre de María, y en cada empujoncito los pies del padre pegaban contra la ventana de su hija.

-Vení María, hamaca un poquito vos también a papá.
 *KNOCK.... KNOCK.... KNOCK.... KNOCK*


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