Le dijo Miriana de 9 años a su mejor amiga Sol de 10 recién cumplidos hacía 3 semanas.
Miriana era una chica de pelo castaño oscuro, largo hasta mitad de la espalda, algo robusta y de mejillas generalmente coloradas.
Sol, su amiga desde jardín de infantes y ahora de la primaria, era una chica de pelo negro por los hombros, y contextura pequeña. Las amigas vivían a 7 cuadras de distancia, por lo que vivían casi juntas, sus madres bromeaban diciendo que eran como "uña y mugre", cosa que a Miriana no le gustaba, interpretaba que Sol era la uña y ella la mugre. Miriana era algo insegura de si misma y podríamos decir que envidiaba un poco a su amiga.
Sol era más flaca, tenía las mejores Barbies, su mamá tenía un mejor trabajo que la suya, y las uñas... las uñas de Sol.
Fue la primera del aula en tener los *Minions pintados, ¡y los hizo ella! siempre estaban prolijas, cortadas, con un brillo como si las lustraran. Miriana solía dibujar uñas y diseños que le gustaría llevar a cabo, pero claro sus uñas eran feas. Eran pequeñas y con la carne de su mano gorda cubríendo a los costados entorpeciendo todo intento de dibujo, nunca iba a poder hacer grandes cosas en ellas, pero Sol... ¡Que uñas que tenía Sol!
Miriana tomó unas sábanas y ató a su mejor amiga a la silla, hizo dos nudos y apretó con toda su fuerza, como si la ira acumulada o la envidia se escapasen en ese enriedo de sábanas y controlaran sus músculos ejerciendo presión. Su amiga se quejó "Más despacito che, que no soy de goma! bruta."
Miriana rió. Busco la caja de herramientas de su papá, sacó la cinta de papel, la cinta de embalar, y la cinta aisladora. Reforzó los nudos y le tapó la boca a su amiga con las 3 cintas, su amiga la miraba desconcertada. ¿Hasta que punto esto era un juego? los quejidos o quizás insultos de Sol ya se habían convertido en murmullos aplastados por 6 capas de distintos tipos de cinta.
—Yo soy la policía, entro y te rescato. ¿Dale?
Sol, solo pudo levantar su pulgar en señal de que estaba de acuerdo. Cómo no estarlo si no podía negarse...
Cuando levanto su pulgar, Miriana pudo observar el búho dibujado en la uña del dedo pulgar de su amiga, la uña brillante y perfecta, ay las uñas de Sol...
Levantó la cabeza como pensando, se dirigía a la puerta para hacer su entrada de policía pero se volvió. Abrió nuevamente la caja de herramientas de su papá y sacó una de las tantas pinzas que tenía entre martillos, destornilladores y clavos sueltos que se traspasaron de una de las bolsas que había dentro.
La cara de Sol cambió, ya estaba incómoda, con sueño, acalorada por estar enroscada entre sábanas y con poca respiración debido a tanta cinta en su rostro.
Eran las 5:00am y Miriana ya sabía que hacer, tomó un cuchillo con el que habían cortado la torta que su mamá había preparado, agarró la mano de su amiga y la apretó con fuerza. La pobre se intentaba resistir moviendo las manos de un lado al otro como podía, llorando, gritando con todas sus fuerzas mientras Miriana metía lentamente la punta del cuchillo entre la uña y la carne, haciendo palanca para despegar ese tan preciado y pequeño material que era una obra de arte. El ruido fue espantoso, como cuando se despega una curita después de haber estado dos días usándola y queda muy adherida, tanto que cuando uno la levanta deja hilos de pegamento, a eso le hizo acordar la uña despegándose de la carne y soltando sangre por los costados.
*Minions: Personajes amarillos de la película Despicable me (Mi villano favorito)
A menudo Miriana y su madre discutían porque ella hablaba mucho de su amiga, y como toda madre no quería que su hija se sintiese menos.
El Miércoles 2 de Julio, Sol se quedó a dormir en lo de Miriana, una noche de chicas llena de películas de comedia romántica, dibujitos y esmaltes para las uñas.
El Miércoles 2 de Julio, Sol se quedó a dormir en lo de Miriana, una noche de chicas llena de películas de comedia romántica, dibujitos y esmaltes para las uñas.
Durante toda la noche que jugaron, Miriana solo miraba sus uñas, las uñas brillantes, con esos dibujos que tenían lineas que parecían tatuadas.
Sol sostenía las Barbies con cuidado por miedo a que se le saltara un pedacito del dibujo y así arruinase tanto trabajo.
—¡Ya sé! Hagamos como en la película que vimos recién. Propuso Miriana.
—¿Qué cosa? me dormí en la mitad. Bromeó Sol.
—Mirá, vos quedate sentada.
—¿Qué cosa? me dormí en la mitad. Bromeó Sol.
—Mirá, vos quedate sentada.
Miriana tomó unas sábanas y ató a su mejor amiga a la silla, hizo dos nudos y apretó con toda su fuerza, como si la ira acumulada o la envidia se escapasen en ese enriedo de sábanas y controlaran sus músculos ejerciendo presión. Su amiga se quejó "Más despacito che, que no soy de goma! bruta."
Miriana rió. Busco la caja de herramientas de su papá, sacó la cinta de papel, la cinta de embalar, y la cinta aisladora. Reforzó los nudos y le tapó la boca a su amiga con las 3 cintas, su amiga la miraba desconcertada. ¿Hasta que punto esto era un juego? los quejidos o quizás insultos de Sol ya se habían convertido en murmullos aplastados por 6 capas de distintos tipos de cinta.
—Yo soy la policía, entro y te rescato. ¿Dale?
Sol, solo pudo levantar su pulgar en señal de que estaba de acuerdo. Cómo no estarlo si no podía negarse...
Cuando levanto su pulgar, Miriana pudo observar el búho dibujado en la uña del dedo pulgar de su amiga, la uña brillante y perfecta, ay las uñas de Sol...
Levantó la cabeza como pensando, se dirigía a la puerta para hacer su entrada de policía pero se volvió. Abrió nuevamente la caja de herramientas de su papá y sacó una de las tantas pinzas que tenía entre martillos, destornilladores y clavos sueltos que se traspasaron de una de las bolsas que había dentro.
La cara de Sol cambió, ya estaba incómoda, con sueño, acalorada por estar enroscada entre sábanas y con poca respiración debido a tanta cinta en su rostro.
Eran las 5:00am y Miriana ya sabía que hacer, tomó un cuchillo con el que habían cortado la torta que su mamá había preparado, agarró la mano de su amiga y la apretó con fuerza. La pobre se intentaba resistir moviendo las manos de un lado al otro como podía, llorando, gritando con todas sus fuerzas mientras Miriana metía lentamente la punta del cuchillo entre la uña y la carne, haciendo palanca para despegar ese tan preciado y pequeño material que era una obra de arte. El ruido fue espantoso, como cuando se despega una curita después de haber estado dos días usándola y queda muy adherida, tanto que cuando uno la levanta deja hilos de pegamento, a eso le hizo acordar la uña despegándose de la carne y soltando sangre por los costados.
Miriana se lamentó al ver que el dibujo tan lindo del búho se manchó un poco, pero no dio marcha atrás. Una vez levantada la uña, agarró la pinza de su padre, la pescó cuidadosamente y tiró con fuerza. No podía creerlo, tenía en sus manos una uña de Sol, algo manchada de sangre y con el dibujo un poco cortado debido a la fuerza de la pinza, pero una uña al fin.
Su amiga no paraba de llorar y gritar, estaba roja y goteaba moco por su nariz. Era la primera vez que Miriana se sentía más linda que su amiga, y eso le gustó. Comenzó con los demás dedos, para cuando llegó al anular de la mano derecha, el piso estaba todo salpicado de sangre y su victima casi desmayada por tanto dolor y sufrimiento, solo pudo arrancarle 3 uñas pero ya estaba muy exhausta. La alarma de las 6:30am sonó, su madre trabajaba los Sábados en una casa de cotillón.
Miriana se lavó las manos y bajó las escaleras.—Loca! que haces despierta a esta hora? Preguntó su mamá.
Su amiga no paraba de llorar y gritar, estaba roja y goteaba moco por su nariz. Era la primera vez que Miriana se sentía más linda que su amiga, y eso le gustó. Comenzó con los demás dedos, para cuando llegó al anular de la mano derecha, el piso estaba todo salpicado de sangre y su victima casi desmayada por tanto dolor y sufrimiento, solo pudo arrancarle 3 uñas pero ya estaba muy exhausta. La alarma de las 6:30am sonó, su madre trabajaba los Sábados en una casa de cotillón.
Miriana se lavó las manos y bajó las escaleras.—Loca! que haces despierta a esta hora? Preguntó su mamá.
—Me despertó tu alarma má, estuve con Solchus toda la noche haciéndonos las uñas.—Hoy cuando vuelva del trabajo, nosotras dos vamos a hacernos las uñas, y van a ser mucho más lindas que las de Sol. Mirá las que me hice ayer.
—¡Me encantan mamá!
y las uñas... las uñas de mamá. Estaban prolijas, cortadas, con un brillo como si las lustraran. Mis uñas no son como las de mamá, son pequeñas y mi mano gorda entorpece todo. Nunca voy a poder hacer cosas como las que hace mamá... ¡Que uñas que tiene mamá!
—¡Me encantan mamá!
y las uñas... las uñas de mamá. Estaban prolijas, cortadas, con un brillo como si las lustraran. Mis uñas no son como las de mamá, son pequeñas y mi mano gorda entorpece todo. Nunca voy a poder hacer cosas como las que hace mamá... ¡Que uñas que tiene mamá!
hay una película que es igual a esto...
ResponderEliminarHola, recién vi esto. ¿de cual hablás?
EliminarEs genial como lograste que me imagine todos y cada uno de los detalles macabros que Miriana estaba haciendo, increíble!
ResponderEliminaruff, tengo que arreglar este escrito, se chanfletió todo(?
EliminarMuchas gracias por haberlo leído y haberlo comentado <3. Me alegra que te guste. Te mando un abrazo!
Es genial como lograste que me imagine todos y cada uno de los detalles macabros que Miriana estaba haciendo, increíble!
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